Los activos de Telefónica ganan atractivo a pesar del descenso de su valor real

A fines de enero de 2025, trascendió que Telefónica designó al banco JP Morgan para analizar ofertas por su filial en la Argentina. En simultáneo, Telefónica del Perú admitió que mantuvo conversaciones con potenciales interesados en su negocio y afirmó que no logró avances significativos. Aunque Telefónica comenzó su salida de Latam en 2019, lo hizo desprendiéndose de activos no estratégicos. Desde entonces, sus principales variables operativas han ido a la baja y el valor de sus activos están por el piso. En 2019 Telefónica decidió salir de Latam con excepción de Brasil. La decisión estuvo enmarcada en un deterioro de las economías locales y, principalmente, en la intención de Telefónica de mejorar su perfil de deuda global. En los cinco años previos a esa decisión, los ingresos de la región Hispam ya se habían diluído un 29.2%, medidos en Euro, y su contribución al Grupo había sido del 21%; 9 puntos menos que un lustro atrás. A su vez, ya estaba a la vista el recambio tecnológico que suponía la migración hacia la fibra óptica y 5G y la inversión y el costo que ese recambio significaría. Telefónica agrupó sus activos dentro de la unidad Hispam e inmediatamente comenzó el desmembramiento. El paquete incluyó a Argentina, Chile, Colombia y Perú, cuatro operadores que fueron incumbentes, más México, Ecuador, Uruguay, Venezuela y cinco mercados de América Central. El conjunto estaba valuado entre 3 y 4 veces su EBITDA, lo que equivalía entre EUR 8.000 millones y EUR 10.000 millones. En 2019 vendió sus tenencias en América Central, tres países por USD 1.430 millones, pero enseguida llegó la pandemia. Recién pudo vender sus otras dos unidades en América Central en 2021 por USD 695 millones. La creatividad que impuso la necesidad.  Varada en Latam, Telefónica encaró un proceso de “eficiencia de red” que rompió con el viejo axioma de la industria regional que indica que un operador telco -en especial uno grande- debe contar con su propia red. Telefónica aplicó diferentes matices de esa premisa. En Chile, Colombia y Perú escindió la unidad de red de fibra y se alió con socios estratégicos para acelerar el despliegue y convertirse, luego, en cliente de esa infraestructura. En Argentina mantuvo su red, de una extensión acotada, y optó por aliarse con actores locales con despliegues en geograficos complementarios: American Tower, Metrotel y Sion. En todos los casos mantuvo el principio de cambiar CAPEX por OPEX. También se deshizo de su unidad de torres, Telxius, por USD 900 millones. En México devolvió el espectro radioeléctrico - por estar grabado con altas tasas de explotación- y pasó a operar sobre el recurso espectral de AT&T México. En 2023, en Colombia, Telefónica creó un joint-venture con...

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