América Móvil dejó de construir y empezó a comprar

América Móvil pasó casi un lustro sin comprar nada y en catorce meses cerró tres operaciones. Se quedó con el control total de ClaroVTR en Chile, compró Desktop en Brasil, compró WOW en Perú y pidió autorización en Colombia para quedarse con las redes de Azteca Comunicaciones. En julio avisó que no descarta seguir. No es una ola de expansión. Es una migración tercerizada. El grupo tiene unos 34 millones de accesos fijos en la región y el 36% sigue colgado del coaxil o del cobre: cerca de 12,5 millones de líneas que hay que pasar a fibra antes de que se vayan solas. Construir esa red lleva años. Comprarla hecha lleva un trimestre y una aprobación regulatoria. Tres movimientos simultáneos explican por qué el grupo se decidió ahora. El primero fue el repliegue de Telefónica, que dejó sus filiales en manos de Telecom en Argentina, de Integra Capital en Perú y de Millicom en Chile, Colombia, Uruguay y Ecuador. América Móvil perdió al único rival con escala regional comparable, pero el que se quedó con esos activos creció 24% en doce meses y le pasó por encima en dos mercados a la vez: en Chile, Tigo terminó junio arriba de ClaroVTR; en Colombia, Tigo UNE y Claro cerraron el trimestre empatados en 31,7% del mercado. El segundo es que la dominancia dejó de significar lo que significaba. El FTTx ya explica el 74% del parque latinoamericano, contra 64% dos años atrás, y ese salto no lo hicieron los históricos sino operadores de fibra pura que hace cinco años no figuraban. Mundo tiene el 21% de Chile, Win el 21% de Perú, Megadatos lidera Ecuador con el 31%. América Móvil conoce bien el modelo porque lo ejecuta en Argentina, su única filial grande sin planta heredada: íntegramente fibra y 14% de crecimiento interanual, la tasa más alta del grupo. El tercero es el que aprieta. El cablemódem pasó del 26% al 18% del parque regional en dos años, y Claro Brasil, que concentra la planta de cable más grande del continente, la pierde a razón de 8% anual. Ahí encaja Desktop: fibra pura en el interior de San Pablo, justo donde Claro ya opera con coaxil. Pagó unos 790 millones de dólares, cerca de 657 por acceso, y anunció que migrará a los clientes HFC del adquirido a una red nueva en dos años. No compró cartera. Compró planta tendida sobre el territorio donde la suya se vacía. Perú respondió a otra lógica. Ese mercado no creció nada en doce meses: lo único que hubo fue redistribución, con Movistar perdiendo 19% de su parque mientras Win ganaba 21% y Claro 16%. WOW aporta fibra desplegada sobre los 24 departamentos, desde...

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